—¿Qué le habrá pasado a la vida?
—No sé
—Y ahora, ¿que te queda?
—Me quedan los buenos recuerdos. Recuerdos de esas interminables conversaciones. Recuerdos de cuando seguía poniéndome nerviosa al hablar con el. También me quedan ilusiones. Y me quedan 23 poemas de amor y un mail desesperado
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