Pensamientos que se escriben día a día pero que van quedando en el olvido, todo cambia incluso estas lineas.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Te escribo para que leas y sonrías, y te acuerdes de la vez en que me regalaste una flor que encontraste en el suelo. Te escribo para contarte que sé cómo me enamoré de ti, y como nunca me negué a amarte, porque jamás pude haberme resistido ni a tu manera de hablar, ni a tu sonrisa bonita, ni a las notas de voz, ni a la paz de tu alma, ni menos, a tus plantas. Te escribo para recuerdes cuando hemos reído y llorado y también para que recuerdes cuando simplemente el silencio habla. Te escribo para no dejar de escribirte nunca, y que me encuentres en cada lugar tuyo, en los lugares que yo recorro y miro con tanta admiración, como cuando veo una exposición de mi artista favorito. Te escribo porque nunca pude no haberme encantado de conocerte y volverte a conocer cada minuto. Me llamo Ángela y a veces así entro y salgo de lugares, me río en tu puerta, te canto en el cuello, te saco fotografías, toco tu guitarra, me aprendo tu voz, te beso despacio, leo libros de Dios. Y te escribo.
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